El sector del bingo en la Comunidad Valenciana ha demostrado una notable capacidad de adaptación en los últimos dos años, cerrando 2024 y 2025 con crecimiento en la recaudación y estabilidad operativa, sin cierres significativos de salas.
Según datos de la Generalitat Valenciana y fuentes del sector, el volumen jugado en bingos —tanto tradicionales como electrónicos— alcanzó en 2024 los 376 millones de euros, lo que supone un incremento cercano al 9,7% respecto al año anterior.
Estabilidad en un entorno regulatorio exigente
A diferencia de otros segmentos del juego presencial, el bingo ha mantenido su red de establecimientos gracias a la renovación de licencias y a un marco normativo que, pese a ser estricto, ha permitido la continuidad de locales históricos con fuerte arraigo en las ciudades.
En el ámbito laboral, la firma en abril de 2025 del nuevo convenio colectivo del sector en la provincia de Valencia —vigente hasta finales de ese año— ha contribuido a garantizar la estabilidad y la paz social entre empresas y trabajadores.
Claves de la resistencia del sector
Entre los factores que explican la resiliencia del bingo destaca su capacidad de adaptación tecnológica. La expansión del bingo electrónico y la interconexión entre salas han permitido compensar el descenso del juego tradicional, manteniendo la rentabilidad de muchos establecimientos.
Asimismo, el sector ha contado con mayor seguridad jurídica en comparación con otros modelos de negocio, al verse menos afectado por las restricciones de distancia recogidas en normativas como la Ley 1/2020, que sí han impactado en otros establecimientos de juego.
El balance de 2024 y 2025 confirma que, mientras otros segmentos del juego han sufrido cierres por el endurecimiento regulatorio, el bingo ha logrado consolidarse como uno de los formatos más estables dentro del ocio presencial en la Comunidad Valenciana.














